Del Diario de Navarra. Domingo 7 de febrero Por Elena Urabayen Irurzun
PROTAGONISTAS DE LA EXPOSICIÓN DE ZUBIETA Y RETEGUI
LA MUESTRA DE PARTE DE LA OBRA FOTOGRÁFICA DE ZUBIETA Y RETEGUI QUE ESTÁ EXPUESTA EN EL CONDESTABLE HASTA EL 31 DE MARZO, HA REENCONTRADO A GRAN CANTIDAD DE CIUDADANOS CON SU PASADO Y A MUCHOS DE ELLOS POR SORPRESA.
Milagros Pérez se sorprendió al encontrar su retrato y el de su hermano Emilio. (IBAN AGUINAGA)ALGUNOS llegan avisados de que su foto está en la exposición, otros se la encuentran por sorpresa entre los 270 retratos que componen la muestra y los hay que acuden con la esperanza de ver entre los elegidos algún familiar o conocido y su búsqueda pero no los encuentran. Lo cierto es que la muestra está siendo un éxito, especialmente entre el público maduro que acude a rescatar por un instante un recuerdo impreso de algunos de los mejores años de su vida. Todos miran las fotos con gran añoranza y coinciden en destacar el acierto que ha supuesto la iniciativa de
Ángel Fuentes De Cía y
Jesús Cía. La exposición
Zubieta y Retegui. Retratos de galería. 1940-1950 se inauguró el 28 de enero con un total de 270 instantáneas realizadas en el estudio que estos dos fotógrafos abrieron un año después del final de la Guerra Civil en la calle Espoz y Mina. Son retratos de personas anónimas clasificados en fotos de niños, señoritas, bodas, mantillas, primera comunicación y grupos, y que pertenecen al legado que la viuda de
Javier Carlos Retegui, hijo y sobrino de los fotógrafos, donó al Consistorio en abril del año pasado.
SESENTA AÑOS DESPUÉS
En primera personaEncontrarse a uno mismo en fotos de hace 60 años no es una tarea fácil pero muchos lo han conseguido. Uno de los paneles de la exposición contiene siete fotos de una misma persona:
Maite Olaso Purroy. La niña y adolescente que puede verse en las fotos hoy tiene 68 años y ha criado una gran familia de 5 hijos y 6 nietos. Recuerda a la perfección las sesiones fotográficas que le hacía
Francisco Zubieta. Se podría decir que Maite fue la musa de Zubieta ya que le llegó a hacer más de 100 retratos. "Mi padre y él eran muy amigos porque compartían la afición a la fotografía. Francisco me quería como a una hija y decía que era muy fotogénica. Las fotos no las hacíamos por ningún acontecimiento concreto sino que solía llamarme y me decía: ven que vamos a hacer unas fotos...", recuerda Maite, quien añade que la manera de trabajar del fotógrafo era muy natural, "conmigo era muy cariñoso", añade. Antes de morir, Zubieta le regaló a Maite 30 fotos suyas impresas que ésta guarda con cariño.
Así como
Maite estaba al tanto de que sus fotos formaban parte de Retratos de Galería, otras personas como
Milagros Pérez, se encontraron con su retrato por casualidad. "Ha sido una gran sorpresa, he venido a dar una clase del orfeón y, de repente, me he visto ahí, con tres añitos junto a mi hermano Emilio, me ha dado mucha alegría. Recuerdo la foto pero me gustaría tenerla con la calidad que le han dado ahora al restaurarla", apuntó Milagros, quien aseguró que recuerda hasta los colores con los que iba vestida "el vestido era rosa y blanco, me acuerdo como si fuera ahora".
Los hermanos
Pedro, Antonio, Socorro y Félix Ansorena Remírez también encontraron su retrato familiar sin esperarlo. La familia al completo (también aparecen los padre
Pedro y Máxima y los hermanos
José Mari (+) y
Mercedes) posó en 1950 ante las cámaras de
Zubieta y Retegui con motivo de la vuelta por vacaciones del hermano mayor que estudiaba para integrarse en la orden de Salesianos. "La foto, además, la utilizamos para el libro de familia", recuerda
Socorro.
La historia de
María Jesús Ruiz Zabalza es similar, le habían avisado de que su foto de bodas estaba en la exposición pero no pudo evitar emocionarse al verse junto a su marido,
Fernando Seviné, que falleció hace dos años. "Me ha hecho ilusión ver la foto tan bonita pero me da mucha pena que mi marido no esté", afirmó
María Jesús. A sus 88 años recuerda perfectamente el día de su boda y la "diadema de rafia" que tan bien le sentaba.
LOS QUE YA NO ESTÁN
FamiliaresNatividad Eslava entró a ver la exposición por curiosidad, cuando encontró una foto tremendamente conocida: el retrato de la familia
Eslava San Miguel, es decir, sus padres, tíos y hasta su hermana. "Me he sentido alegre y orgullosa al encontrar inesperadamente la fotografía familiar expuesta aquí", apuntó
Natividad, quien no aparece en la foto pero sí sus padres:
Maximino Eslava y Cándida Sola, su hermana
Inés Eslava y sus tíos
Eustaquio, Cándido y Micaela Eslava así como
Fray Lorenzo de Zuazu, también hermano de su padre. "El motivo de que se hicieran esta foto fue el recibimiento que le hicieron al hermano capuchino
Fray Lorenzo de Zuazu, al regresar por primera vez para visitar a su familia, su tierra y a su pueblo natal después de largos años de misionero en Chile", aclaró.
Los medios de comunicación fueron los que descubrieron a
Lupita Lezáun Alonso, vecina de Peralta, que la instantánea de su madre,
Trinidad Alonso Rodríguez, formaba parte de los
Retratos de Galería. "Cuando inauguraron la exposición vimos la noticia en la televisión y hicieron un plano de la foto de mi madre, por eso nos hemos enterado y hemos venido expresamente a verla", dijo
Lupita que acudió a la exposición acompañada por sus primas
Pili, Loli, Mari, e Isabel Busto Alonso y
Angelines Azcona. "Me emociono al verla porque mi madre murió con sólo 38 años y este es uno de los retratos que conservo de ella con mucho cariño. Era una mujer preciosa, por dentro y por fuera y es un orgullo ver que forma parte de esta exposición", afirmó
Lupita.
OTROS PROTAGONISTAS
Más identificadosAdemás de los retratados con su foto antigua o con las fotos de sus antepasados, otros muchos han sido reconocidos en la exposición por amigos o conocidos. Es el caso de
Mari Cruz Archanco, Mirechu Áriz, Pacita de Borja, María Reyes San Julián, las hermanas concepcionistas
Amparo y Teresa Arranz, Mercedes Castillo, Rosa Galarraña, Carlos Garaoikoetxea y Micaela Fernández. Otros retratos esperan colgados en la sala del
Condestable a ser reconocidos, aunque probablemente ya quedarán pocos sin identificar. En la propia exposición hay un libro en el que pueden apuntarse aquellos que se hayan reconocido para documentar las fotografías.